Desearía dar testimonio de mi profunda gratitud a Dios y a las enseñanzas de la Ciencia Cristiana por haber sido liberado de una extrema falta de recursos monetarios.
Después de haber gozado de prosperidad en mi profesión durante muchos años, circunstancias aparentemente fuera de mi control ocasionaron que mis entradas disminuyeran considerablemente. Durante tres años tuvimos que vivir de nuestros ahorros, hasta llegar a tal punto que mi esposa y yo no podíamos ver la posibilidad de seguir adelante porque a mi edad no es fácil conseguir trabajo.
Mi esposa había sido criada en la Ciencia Cristiana y con su amor y aliento, y con la ayuda devota de una practicista de la Ciencia Cristiana, fuimos liberados gradualmente del temor y la carencia, y nuestras provisiones diarias siempre han sido satisfechas.
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