Luz brillante, blanca, pura, bondadosa.
Su cálido resplandor,
¿Es para mí? ¿Para ti? ¿Para todos?
El tierno Cristo nos asegura que es así, pero no sé...
Visiones oscuras del sentido material abaten mi pensamiento,
penetrantes,
persuasivas.
Rendida,
Reclamo mi derecho a la luz;
Y el Amor divino, respondiendo a la necesidad humana,
Guía a un ángel hacia mi visión oscurecida, y revela que
DIOS ES AMOR.
Este rayo potente, el primero en penetrar en mi noche,
ha abierto el camino para que yo comprenda
Que Dios, el único poder que existe, ¡está aquí!
Con todos, contigo, conmigo, eternamente.
Y el Amor es luz; no hay oscuridad ahí.
El tierno Cristo nos asegura que es así...
Y ahora, ¡lo sé!