En Dios completo estás; no precisas a nadie más.
Ese “vacío” de que hablas es nada más que
Una creencia de que exista un lugar
Donde Dios no esté — ¡donde el infinito no esté!
Si aceptas que Dios, realmente, Todo es —
El nunca de tu lado ausente puede estar.
No hay nadie incompleto — sino la plena
Expresión del ser de Dios, amplia y profunda.
No te dejes engañar. No es menester
Una presencia humana para tu amor completar.
El amor que anhelas, vedado no te está.
Está en tu corazón para tu diario vivir.
El amor que anhelas y crees que ausente está
Es tuyo para dar — y para recibir.

Plenitud
Del número de diciembre de 1994 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana