Los hechos que han estado ocurriendo últimamente, demandan que la siguiente pregunta sea respondida individual y colectivamente: ¿Cuál es la responsabilidad del individuo en la defensa del mundo?
Como la mayoría de la gente, mi experiencia directa con el terrorismo es limitada. No obstante, he aprendido algo acerca de la respuesta que debo dar a las violentas amenazas contra la seguridad personal.
Un sábado por la noche, después de asistir al casamiento de un amigo en Nueva York, tomé el tren nocturno para Boston. Llegué a esta ciudad sin hacer una reserva y al ir de un hotel a otro, sin éxito, me enteré de que habían llegado unos 12.000 legionarios a la ciudad quienes habían ocupado todos los alojamientos disponibles. Finalmente, esperando encontrar una habitación cerca de una zona que pensaba visitar, le pedí al taxista que me llevase al Hotel Copley. Apenas entré me di cuenta de que estaban asaltando el hotel. Antes de que pudiera reaccionar, alguien me apuntó el cuello con un arma.
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