¿Acaso no nos hemos preguntado todos, en algún momento, quiénes somos y cuál es nuestro propósito en la vida? Es importante responder a estos interrogantes, no solo por nosotros mismos, sino para traer curación al mundo de hoy.
Al orar para saber cuál es mi propósito, un mensaje que me ha ayudado en mi propia vida ha sido la idea de que nuestra tarea es bendecir a los demás. Al principio, no me resultó fácil comprender esto. Tenía veinte y tantos años, y vivía en una pequeña ciudad con mis padres, tras enfrentar algunos desafíos. Estaba buscando un nuevo trabajo, así como un nuevo sentido de propósito.
Después de varios meses de tener un tropiezo tras otro, llamé a una practicista de la Ciencia Cristiana para que orara por mí. Ella me dijo: “La tarea del hombre es bendecir a los demás. Querida, piensa en esto, y oraré por ti”.
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