Todos los días estoy agradecida por esta experiencia, que me recuerda estar alerta a lo que pienso y soy, y a comenzar cada mañana apreciando la majestad y la presencia de Dios y el hecho espiritual de nuestra unidad con Él.
No obtenemos lo que necesitamos de ningún otro lugar que no sea el Amor divino, Dios. La ley del Amor nos permite ser agradecidos y generosos, sin perder nada. Estos estados de pensamiento pueden trascender cualquier ritual u obligación e impulsarnos a estar más conscientes de nuestra unidad con nuestro Padre celestial.
Me aferré a la verdad, con absoluta autoridad divina, de que nunca podría estar separada del amor de Dios, sin importar lo que pareciera estar pasando. Mi pensamiento se elevó muy por encima de la aparente repetición del mal, y llegué a la hermosa revelación de que estaba eternamente intacta y eternamente segura en los brazos de Dios.
La Ciencia Cristiana siempre ha sido mi roca, mi refugio, mi guía. Pero esta experiencia, más que todas las demás, fortaleció mi confianza en Dios, la Verdad divina y mi comprensión del reino de Dios.
Supe que estaba completamente sano unas semanas más tarde cuando fuimos a andar en tubos neumáticos detrás de nuestra lancha rápida y pude aferrarme sin problema.
Cuando terminó el servicio, los congregantes quisieron hablar conmigo sobre la inspiración que habían obtenido del solo y su conexión con el sermón que siguió. El mensaje más profundo había llegado, ¡y yo estaba muy agradecida de haber contribuido de esta manera!
Cuando nuestro deseo se basa totalmente en Dios, estamos procurando renunciar a la creencia en la realidad de una existencia material, y progresaremos. Dios no nos va a abandonar, porque Él es el Amor omnipresente, y el Amor divino jamás abandona a Sus hijos amados.
Al entrar en el edificio de oficinas, pensé en que las puertas siempre están abiertas para Dios y que no podía haber ningún impedimento para la manifestación divina del bien.
Al principio pensé que, si oraba lo suficiente, nuestro vuelo ya no sería cancelado. Luego me pregunté si así es cómo funciona la oración realmente.
En los días siguientes, caminé por alturas gloriosas, que es donde también estaban mis pensamientos. La Lección Bíblica con sus fortalecedores e inspiradores mensajes continuó acompañándome, y todos los días fue mi vara y mi cayado, dejándome bien equipada.