Estoy muy agradecida por todas las bendiciones que he recibido desde que conocí la Ciencia Cristiana y profundicé en la Verdad divina. Si alguien me pregunta qué significa la Ciencia Cristiana para mí, diré que la libertad absoluta. Encontrarla me cambió la vida.
En ese momento me di cuenta de que se necesitaba más. No era suficiente profesar un amor teórico por mi jefe sobre la base de que era miembro de la raza humana. En cambio, necesitaba ver que este hombre era el hombre que hizo Dios.
Empecé a leer el libro. Aunque al principio no comprendí el contenido, sentí que me haría bien, así que seguí explorándolo. Compré un número de El Heraldo de la Ciencia Cristiana. A medida que lo leía, empecé a entender más.
Afirmaba que yo era una idea espiritual de la Mente divina, Dios, y que era pura y perfecta, y cuanto más no solo creía, sino que también comprendía esto, más sólida y tranquila me sentía.
Seguí orando, aunque fui tentada a sentir que estaba caminando por la cuerda floja sin una red de seguridad. Pero el mensaje divino llegó rápidamente: “Dios jamás nos deja sin una red de seguridad”. Todo el temor desapareció. Estaba a salvo y sabía que podía confiar en ese hecho espiritual, a pesar de no saber cómo se manifestaría.
No podemos perder algo que nunca hemos poseído. Esto no significa que no tengamos nada, sino todo lo contrario. Todo lo que tenemos, lo tenemos por reflejo, no por posesión. Todo lo que Dios es, es nuestro para reflejar.
Una clase de la Escuela Dominical me inspiró a poner el Padre Nuestro en mis propias palabras, lo que me ayudó a entender cómo se aplica a mí.
Aunque era evidente que estaba bajo la influencia de drogas o alcohol, yo no tenía miedo. Mis oraciones anteriores me habían preparado, y estaba tranquila, sabiendo que siempre estamos protegidos en nuestro servicio a Dios.
Agradecí inmensamente a Dios y sentí una renovada fortaleza para seguir aprendiendo y practicando las enseñanzas de la Ciencia Cristiana.
Sabía que lidiar con el concepto de la malapráctica no tenía por qué ser espeluznante o misterioso, sino que era necesario defenderme mentalmente de la malicia, las imposiciones sobre mi buen trabajo o cualquier otra cosa que pareciera interferir con mi seguridad y unidad con Dios, el Amor divino.