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Relatos de curación

Durante los primeros años de mi carrera como bailarín de baile clásico, sufría frecuentemente de enfermedades relacionadas con mi profesión, y del temor de experimentarlas. A pesar de los tratamientos médicos que recibía volvía a tener las enfermedades.

Unos dos meses antes de la Asamblea Anual de La Iglesia Madre para 1987, percibí que podía oír muy poco por uno de los oídos. Cuando esto sucedió inmediatamente me puse a orar, razonando con las verdades espirituales de Dios y del hombre.

Confirmo que la curación de Emilia sucedió tal como la describió mi esposa en su testimonio. Al orar sobre este problema, tuve que tratar principalmente con los siguientes pensamientos: estaba preocupado por el dolor.

Desde que en nuestra familia empezamos a confiar en la Ciencia Cristiana, hace más de diez años, hemos tenido las pruebas más maravillosas y constantes del cuidado de Dios. Un día, hace varios años, una botella grande de agua cayó de un estante sobre el pie de nuestra hijita, cortándole la punta de un dedo.

Conocí la Ciencia Cristiana por intermedio de mi cuñada que había sido sanada como resultado de su estudio de esta Ciencia. Desde mi niñez había tenido muy mala salud, y con el paso de los años había experimentado más y más complicaciones por más de veinte años.

Me criaron en una religión que no era cristiana.

Me criaron en una religión que no era cristiana. Sin embargo, cuando yo era adolescente, dejé de hacer las oraciones porque no comprendía las frases que tenía que aprender de memoria.

Antes de que mi esposo y yo nos casáramos, él se había interesado en la Ciencia Cristiana. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando su médico ya no pudo hacer nada por él, fue sanado de una profunda depresión por medio de esta Ciencia.

Cuando tenía trece años una pelota de béisbol arrojada con mucha fuerza me golpeó en la cara. A partir de ese momento comencé a sufrir regularmente de hemorragias nasales.

Mi vida entera ha sido bendecida por la Ciencia Cristiana.

Mi vida entera ha sido bendecida por la Ciencia Cristiana. De niña tuve muchas curaciones, tanto mediante la oración de mis padres y de practicistas de la Ciencia Cristiana como por mis propias oraciones.

Me siento agradecida porque mi madre haya comenzado a estudiar la Ciencia Cristiana antes de mi nacimiento. Como consecuencia, desde el principio de mi vida fui sanada y protegida por la comprensión de la bondad y el amor de Dios.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

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