
Relatos de curación
Cuando comencé a estudiar la Ciencia Cristiana, tuve una experiencia que cambió para siempre mi punto de vista sobre la naturaleza de la realidad, y puso literalmente de cabeza lo que consideraba real. Antes de aprender sobre la Ciencia Cristiana, mi perspectiva de la realidad se basaba en lo que me habían enseñado en mi infancia en la Escuela Dominical de una iglesia protestante tradicional.
Cara estaba experimentando síntomas como los descritos para la gripe estomacal, y decidió orar como había aprendido en la Ciencia Cristiana. Cuando comprendió que no había base espiritual, necesidad o razón para la gripe estomacal, y por ende ya no necesitaba tenerla en su pensamiento, fue sanada.
A través de la oración, Mery comprendió que ella es el reflejo de Dios, el Espíritu, y completamente espiritual. Y si el Espíritu no puede experimentar dolor o sufrimiento, entonces, como semejanza del Espíritu, ella tampoco podía experimentar dolor o sufrimiento. Su beba llegó suavemente y ella no sintió ningún dolor.
Ella comencé a estudiar la Ciencia Cristiana y comprendió que la provisión en realidad es espiritual —que proviene de Dios— y que toma, y tomaría, formas prácticas mediante las ideas del Amor divino.
La oración lo libera de una injusta acusación de traición y de un diagnóstico desesperado que le podría haber impedido aprobar un examen físico completo para obtener la visa de inmigración a los Estados Unidos.
L’auteur a marché sur une fourmilière par inadvertance, mais cela ne pouvait pas lui nuire ni nuire aux fourmis.
En una situación extraña, ella sintió el inconfundible poder protector y el amor de Dios, y pudo evitar ser violada.
A través de la oración como aprendemos en la Ciencia Cristiana, toda una familia fue cuidada por completo y vio la curación de COVID-19 muy rápidamente.
Pensar en la abundancia de Dios la ayudó a apartar su pensamiento de la fatiga y el dolor para apreciar el significado y propósito más profundos de algunas tareas de la cosecha que necesitaba completar. Lo que parecía una tarea pesada pronto se convirtió en una bendición mientras se maravillaba de las riquezas de Dios.
Gina cuenta acerca de las dos oportunidades que tuvo para reconocer la pureza de la identidad de su hija como reflejo de Dios, por lo tanto, libre de enfermedades o contagios. Con mucho regocijo, ella expresa su gratitud por el poder sanador de la Ciencia Cristiana.