
Relatos de curación
Hace más de veinte años que me hallaba enferma y al cuidado constante de los médicos hasta que por fin me desahuciaron. Uno de mis amigos me dijo que no era necesario morir, porque Dios podía curarme.
Este testimonio de gratitud por la eficacia de la Christian Science para curar lo doy muy atrasadamente. Las bendiciones que he derivado de mi estudio de la Biblia y de los escritos de nuestra amada Guía, Mary Baker Eddy, han sido tantas que es difícil decidir por cuál empezar a mencionarlas.
“¡Bendice, oh alma mía, a Jehová, y todas mis entrañas bendigan su santo nombre! ¡Bendice, oh alma mía, a Jehová, y no te olvides jamás de todos sus beneficios! los beneficios de Aquel que perdona todas tus iniquidades; que sana todas tus enfermedades. ” Estas palabras de un famoso salmo que trajo a mi atención un testimonio, publicado en una revista de la Christian Science, de una señora que esta Ciencia había curado del asma, me ayudaron a colmo en una ocasión en que sufría horrendamente de resultas de repentinos accesos periódicos de asma.
Con el corazón lleno de gratitud a Dios y a Mary Baker Eddy escribo este testimonio de la admirable curación que se efectuó en nuestro hogar mediante la aplicación de la Christian Science. Nombre que Mary Baker Eddy dió a su descubrimiento (pronunciado Crischan Sáiens).
Cuando se me presentó por primera vez la Christian Science, hace más de trece años, yo era obrero muy activo en una iglesia ortodoxa. Hacía mis estudios preliminares para el ministerio, pues deseaba ser un ministro médico porque anhelaba mucho curar en nombre de Cristo.
Las palabras resultan inadecuadas para expresar la gratitud que siento por las bendiciones que ha traído la Christian Science a nuestro hogar. Estoy agradecida especialmente a la practicista que me ayudó a volver a la Christian Science después de haberme extraviado por muchos años.
La Christian Science vino a mí cuando me hallaba en un hospital de los Estados Unidos en calidad de practicante para recibirme de enfermera. Había presenciado que la Christian Science sanaba a varios pacientes que los médicos habían declarado desahuciados; pero en mi ignorancia sobre el asunto, pues nunca había leído ni oído una sola palabra acerca de ella, tuve que vencer dentro de mí mucha predisposición.
Desde hace más de treinta años la Christian Science ha sido mi ayuda y apoyo en todos los problemas de la vida mortal. Cuando supe de esta Ciencia estaba a punto de tener que someterme a una operación que los médicos decían sería de vida o muerte.
Deseo aprovechar esta oportunidad de expresar mi gratitud por la Christian Science Nombre que Mary Baker Eddy dió a su descubrimiento (pronunciado Crischan Sáiens). La traducción literal de estas dos palabras es “Ciencia Cristiana”.
Yo supe de la Christian Science cuando asistía a la escuela secundaria. Tuve la oportunidad de leer a un joven pianista profesional que había quedado ciego de repente.