Skip to main content Skip to search Skip to header Skip to footer

Quiero expresar mi gratitud a Dios por las...

Del número de enero de 1953 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


Quiero expresar mi gratitud a Dios por las muchas bendiciones que he recibido mediante la Christian ScienceNombre que Mary Baker Eddy dió a su descubrimiento (pronunciado Crischan Sáiens). La traducción literal de estas dos palabras es “Ciencia Cristiana”.. Agradezco especialmente su poder para curar.

Un día, cuando atravesaba yo el taller mecánico en el que estoy empleado, vi que dos hombres trataban de cargar una pesada pieza de acero fundido, a una carretilla de mano con dos ruedas. Notando que la pieza era demasiado pesada para que fueran dos los que la manejaran, ful a ayudarles. Al ayudarles, se deslizó la pieza y cayó sobre el empeine de mi pie. Inmediatamente me puse a declarar la verdad que conocía: que no hay accidentes en la Mente que es Dios, que por estar creado el hombre a imagen y semejanza de Dios y por ser Su reflejo, ni el error ni daño alguno podían sucederle. Repetí la “Oración Diaria” que contiene el Manual de la Iglesia (Sección 4 del Artículo VIII) y “la declaración científica del ser” de la página 468 de Ciencia y Salud por Mrs. Eddy. Pero cuando de todas partes del taller vinieron los empleados para ver lo que había ocurrido, sentí que me envolvía una ola de dolor tan intenso que era casi insufrible; pero me aferré a las verdades que había aprendido en la Christian Science.

En seguida me llevaron a que me atendiera la enfermera que inmediatamente que vió mi pie hizo los arreglos necesarios para que me condujeran a que me asistiera el doctor. A lo cual no me opuse oralmente porque sabía que era una regla de la compañía, y como Científico Cristiano, procuro acatar la ley. En el trayecto en automóvil al consultorio del doctor, yo continué tratándome metafísicamente. Al salir del ascensor en el edificio en que estaba el consultorio, hubo un chasquido en mi pie tan recio que mi acompañante lo oyó. Inmediatamente cesó todo dolor y me sentí de nuevo liviano y libre. Al examinar el pie, el doctor tomó una radiografía. Dijo que mi empeine se había fracturado, pero que los huesos se habían encajado tan perfectamente que nada le quedaba qué hacer más que vendarme el pie y mandarme a mi casa.

Iniciar sesión para ver esta página

Para tener acceso total a los Heraldos, active una cuenta usando su suscripción impresa del Heraldo ¡o suscríbase hoy a JSH-Online!

Para explorar más contenido similar a este, lo invitamos a registrarse para recibir notificaciones semanales del Heraldo. Recibirá artículos, grabaciones de audio y anuncios directamente por WhatsApp o correo electrónico. 

Registrarse

Más en este número / enero de 1953

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

Saber más acerca del Heraldo y su misión.