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[Original en alemán]

“¡Muchas maravillas has hecho tú, oh Jehová,...

Del número de abril de 1958 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


“¡Muchas maravillas has hecho tú, oh Jehová, Dios mió! y tus pensamientos hacia nosotros, no es posible ponerlos en orden ante ti: yo querría anunciarlos, y hablar de ellos; pero pasan toda numeración” (Salmo 40:5). Muchas son las razones que tengo de estar agradecida, y espero que mi testimonio pueda ayudar a otros.

Hace varios años cuando fuí dada de alta de un hospital después de haber sido sometida a una operación de consideración, el médico me aconsejó que no gastara más dinero en mi salud, pues ya no había nada que me podría ayudar. Tomaba morfina constantemente para aliviar el dolor. Una vecina a quien apenas conocía notó que yo caminaba por la calle con dificultad apoyada en un bastón. Respondiendo a sus solícitas indagaciones le conté que padecía de un cáncer al abdomen, y que según opinión del médico solo me quedaban unos seis meses de vida. Su respuesta de que Dios nos puede ayudar aún cuando humanamente se nos haya condenado a morir me consoló bien poco. Ella me dió la dirección de un practicista de la Christian Science alentándome a que fuera a verlo. Decidí hacer esto.

Cuando fuí me recibió muy bondadosamente, dándome una breve explicación sobre la Christian Science. Enseguida sentí nuevas fuerzas y me vi libre del dolor. Empecé a asistir a la Iglesia Científica de Cristo y a frecuentar la Sala de Lectura. Por todas partes hallaba bondad y amor.

A las seis semanas tuve una recaída. Pero la ayuda de Dios estaba a la mano. Le pedí a mi vecina que llamara al practicista rogándole que me ayudara. Inmediatamente que hubo llamado sentí alivio, y a los pocos momentos me hallé completamente libre de dolor. Desde entonces he estado bien y feliz, haciendo todo mi trabajo con gozo. Todos los síntomas del cáncer han desaparecido completamente.

También he sido sanada de otra dificultad. Desde mi niñez había sufrido de debilidad al espinazo lo que me imposibilitaba a tenerme derecha. Hablé de esto al practicista y al momento me fué posible enderezarme. Desde entonces he podido caminar, pararme y sentarme derecha.

A causa de reveses financieros, las autoridades pro bienestar social me daban socorro. Mi única entrada era apenas suficiente para pagar mi alquiler. Noche tras noche sin poder dormir le pedía a Dios que me enseñara cómo salir de esta situación. Hablé con el practicista y pedí su ayuda sobre este asunto también. Deseaba tanto reanudar mi ocupación anterior de vendedora, y de viajar por la región. Me daba cuenta cabal sin embargo que sin automóvil sería imposible visitar a clientes que se hallaban lejos y distantes los unos de los otros. Pensé que a lo mejor podía hacerlo con una motocicleta ya que se acercaba el verano y los gastos serían mínimos. Pude procurarme una motocicleta y me las eché en mi cometido. Al principio cometí el error de pensar sólo en ganar dinero, pues tenía muchas deudas y mis ganancias apenas me proveían de lo suficiente para subsistir. Consulté nuevamente al practicista quien volvió mis pensamientos al verdadero concepto del servir. Le estoy tan agradecida que me ayudó de esta manera, pues desde entonces he sido ricamente bendecida.

Por añadidura a las curaciones ya mencionadas he tenido muchas otras, incluso la de resfríos y los efectos de accidentes. Desearía mencionar una muy brevemente. Como consecuencia de un accidente me fracturé varias costillas. Al principio creí que sola podría hacer frente a esta situación, pero el dolor se hizo muy intenso. Llamé al practicista pidiéndole ayuda. A las pocas horas pude seguir con mi viaje, y en poco tiempo me sentí completamente bien.

Mi confianza en el poder y la dirección del infinito me han guiado maravillosamente hasta ahora. Mi gratitud por la Christian Science es mucho mayor de lo que puedo expresar, y sé que mi gozo y mi felicidad son el resultado de mi gratitud. —

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