Hace algún tiempo se me preguntó si la Christian Science sanaba en realidad, y si al hacerlo, las curaciones eran permanentes. Me sentí feliz de poder responder afirmativamente, ya que esta Ciencia me ha sanado permanentemente de escarlatina y de fiebre reumática. Estas dos enfermedades me atacaron a un mismo tiempo. El médico que me atendía declaró que me quedaban pocas horas de vida y que, si por un milagro sobrevivía, me vería incapacitada para el resto de mi vida. Le dijo a mis padres que como médico había hecho por mí todo lo posible; añadió que había oído acerca de una religión llamada Christian Science que sanaba a los enfermos y les recomendaba que la probasen para mi caso enseguida.
Mis padres no sabían absolutamente nada de esta Ciencia, pero recordaron que una parienta que vivía en una ciudad distante había mencionado en sus cartas que ella había sido sanada de ceguera y tuberculosis mediante sus enseñanzas; así es que inmediatamente mis padres le telegrafiaron pidiéndole ayuda. A la mañana siguiente para gran asombro del médico no sólo me hallaba viva pero talmente mejorada que este no podía creer lo que veían sus ojos. A los pocos días me hallé completamente bien. El médico pidió permiso para hacerme un exámen físico minucioso, pues creía que algún órgano de mi cuerpo debía por fuerza haber sido dañado. Se le concedió lo que pedía, pero no fué hallada ni la más pequeña dificultad. El médico reconoció que la Christian Science había efectuado la curación. Durante más de treinta y cinco años desde aquella experiencia he amado y hecho uso de esta Ciencia continuamente.
Mi esposo y mis dos hijos sólo se valen de la Christian Science como medio de curación. Nuestros dos hijos han sido sanados rápidamente de sarampión, viruela, tos convulsiva y resfriados. Siempre le estaré agradecida a Dios por Mrs. Eddy, quien en verdad ha dado al mundo la perla de gran precio. — Indianapolis, Indiana, E.U.A.
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