El Estudio De la Ciencia Cristiana me ha sacado de las tinieblas y me ha llevado hacia la cálida luz del sol que consiste en enseñarme quién soy en realidad como hija de Dios; y debo expresar mi agradecimiento por este maravilloso cambio en mi vida.
Hace muchos años, cuando estaba en la escuela secundaria, antes de oír hablar acerca de la Ciencia Cristiana, empecé a sufrir ataques de apoplejía. En esa época, aprendí a soportarlos. Pero cuando estaba en mis veintes, visité a un médico, y después de una serie de exámenes, me dijo que tenía epilepsia. El me prescribió medicamentos que contenían ciertas formas de barbitúricos, y comencé un largo período de años tomando estas píldoras y dependiendo de ellas.
Me enteré acerca de la Ciencia Cristiana a través de un empleador. Poco después, con la ayuda de un practicista de la Ciencia Cristiana, sané de catarro de la noche a la mañana, lo que me abrió los ojos. Tenía que aprender más acerca de estas enseñanzas. Entonces visité una Sala de Lectura de la Ciencia Cristiana donde podía hacer preguntas y leer sobre la posibilidad de que Dios me sanara. Más tarde hablé con un practicista, que me ayudó a comprender mi verdadero ser espiritual. Yo sabía que esta comprensión me capacitaría para vivir una vida normal, sin tener que depender de las drogas prescritas.