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Verrugas desaparecieron

Del número de abril de 1998 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


Cuando estaba en la secundaria, durante cierto tiempo mis manos estuvieron cubiertas de verrugas. Un día, estaba sentada en clase observando la aparición de una nueva verruga, cuando me vino un pensamiento muy claro, casi como si me estuviesen hablando: “¡No tienes que soportar esto!”

En ese mismo instante supe que eso era verdad. No tenía que soportar nada que Dios no hubiese hecho, y estaba segura de que Dios no había creado las verrugas. Estaba segura porque la Biblia declara: “Vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Gén. 1:31). Luego encontramos en el Evangelio según Juan que: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3).

Las verrugas no son algo bueno ni pertenecen al hombre de Dios. Como parte de la “muy buena” creación de Dios, el hombre no puede, de ninguna manera, ser imperfecto. Recuerdo que la próxima vez que me miré las manos, estaban totalmente libres de verrugas. La convicción de que no tenemos porqué soportar nada que no sea o provenga de Dios, también me ha ayudado a vencer no solo lo que aparentaba ser “pie de atleta”, sino también el dolor que tenía en la rodilla.

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