Mi Esposo estaba ansioso por mostrarme la fundidad del espacio que había tomado el Telescopio Espacial Hubble. Desde su posición, por encima de la densa atmósfera de la tierra, este telescopio puede ver mucho más lejos, de lo que la humanidad haya podido ver jamás. En 1997, lo apuntaron hacia una parte del cielo donde parecía no haber luz. Ver ese trocito de cielo es como tratar de ver una moneda pequeña desde una distancia de 25 metros.
La película mostró que ese pequeño espacio negro, contiene más de 1.500 puntos de luz. Y cada punto es una galaxia. Al mirar la foto de lo que desde la tierra parecía ser el punto más oscuro del cielo, no sólo descubrimos que había luz, sino enormes galaxias.
Del mismo modo que los científicos utilizan esas lentes poderosas para ver la luz donde sólo parece haber oscuridad, nosotros podemos ver la luz del amor de Dios aun cuando vivimos las situaciones más oscuras y difíciles. Para hacerlo existe una Ciencia, la Ciencia divina. Mary Baker Eddy escribe: "La lente de la Ciencia aumenta el poder divino a la vista humana; y entonces vemos la supremacía del Espíritu y la nada de la materia".Escritos Misceláneos, pág. 194.
Dios, el Espíritu, sólo conoce el bien. La bondad espiritual está presente en toda la creación de Dios. La "lente de la Ciencia" nos ayuda a comprender las leyes de Dios y nos permite contemplar la vida como Dios la creó. Empleamos esta lente cuando nuestro pensamiento cede a los hechos espirituales, como es el control armonioso que tiene Dios del universo y del hombre, aun cuando la escena material parezca decir lo contrario.
Cristo Jesús vivió la Ciencia de la Verdad. Puso en práctica la habilidad que Dios le dio para percibir el hecho espiritual de que el bien es todo, y esto le permitió ver de una Dios, la Vida divina, cada vez que se enfrentaba con la enfermedad y la muerte. Él amplificaba la presencia del Amor divino cuando se enfrentaba con el odio asesino, y amplificaba la presencia de la provisión del Alma divina cuando se enfrentaba con la escasez. Jesús sabía que el opuesto de Dios no es real, sino tinieblas. Su vida y sus obras hacían que la luz fuera más perceptible, permitiendo así que aquellos que lo rodeaban vieran la escena correctamente, bajo el control de Dios. Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". Juan 8:12.
Nuestra familia tuvo una experiencia en la que vimos la luz del Cristo iluminando lo que parecían ser tinieblas. Justo antes del Día de Acción de Gracias, nuestra hija, que está en la universidad, nos llamó llorando diciendo que había perdido su billetera, donde tenía el dinero con el que iba a viajar a casa para las fiestas. Su universidad se encontraba en un área urbana muy concurrida, y parecían pocas las posibilidades de que recuperara la billetera. Ella había estado orando, pero la situación era tan desesperada que se sentía muy desalentada. Fue entonces cuando comprendimos que era importante usar "la lente de la Ciencia" para amplificar la verdad sobre la experiencia de nuestra hija.
Las palabras de Jesús fueron muy importantes: "Ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público". Mateo 6:6. Un amigo me dijo que estas palabras implican que si no estamos viendo una respuesta a nuestras oraciones, es porque no hemos orado lo suficiente. Muchas veces terminamos nuestra comunicación con Dios antes de que Él haya terminado de hablarnos. Tenemos que seguir orando hasta percibir una respuesta.
Fue también importante reconocer qué estábamos tratando de lograr con la oración. No estábamos tratando de anular un acto errado, ni de cambiar a una persona mala en una buena con la esperanza de que devolviera la billetera. Lo único que debía cambiar era nuestro pensamiento. La oración nos cambia ayudándonos a ver lo que Dios, la Verdad divina, ha creado.
En este caso, nos aferramos a la verdad espiritual de que Dios ni por un minuto deja de ser Dios. No puede haber un momento en que la Verdad no sea reflejada por alguien o algo. Nos dimos cuenta de que un robo era tan sólo una creencia, una mentira, que dice que hubo un momento en que Dios, el Principio divino, no tenía el control de las cosas.
Aun si creemos que Dios, el bien, no está presente, esa creencia no altera la verdad. Sin embargo, la verdad nos libera de la creencia falsa. Una vez que sabemos la verdad, dejamos de creer en una mentira. A medida que nuestro pensamiento cede a la verdad, nuestra perspectiva se ajusta a la verdad, y vemos lo que es real.
Esta lente nos ayuda a contemplar la vida como Dios la creó
En Ciencia y Salud, la Sra. Eddy escribe: "El sentido corporal, o el error, puede que parezca ocultar a la Verdad, a la salud, a la armonía y a la Ciencia, así como la niebla oscurece al sol o a la montaña; pero la Ciencia, o sea, el sol de la Verdad, disipará la sombra y revelará las cumbres celestiales".Ciencia y Salud, pág. 299. Reconocemos que una creencia parece ocultar la realidad. Teníamos que rechazar la creencia o mentira de que había habido un robo, y aceptar el hecho espiritual de que el control que el Principio divino tiene sobre toda su creación es ininterrumpido y total.
Durante la semana, cuando llamó nuestra hija, le preguntamos si había novedades, y nos comentó con alegría que se había estado aferrando a las ideas espirituales que habíamos estado compartiendo en la familia, al orar sobre la situación varias veces al día. "Cuando la gente me pregunta, les digo que todavía no la encontré, pero que espero encontrarla". Era obvio que ella estaba amplificando las verdades espirituales.
Una semana después de haber perdido su billetera, recibió una llamada de un hombre que vivía en la misma ciudad. Le explicó que había encontrado la billetera, pero que le había sido muy difícil ubicarla a ella. Hizo los arreglos para recoger la billetera y descubrió que este señor era de muy bajos recursos. Cuando revisó la billetera, confirmó que estaba todo el dinero. Le ofreció al hombre una recompensa pero éste no aceptó. Nuestra hija se sintió muy conmovida con esta experiencia y nosotros también.
El Telescopio Espacial Hubble permite que la gente vea luz donde antes parecía existir sólo oscuridad. "La lente de la Ciencia" amplifica el amor y la luz de Dios, para que la humanidad los perciba. La luz está siempre presente, galaxias llenas de ella. Sólo necesitamos la lente correcta para verlas.
Cuando veo tus cielos,
obra de tus dedos,
la luna y las estrellas
que tú formaste, digo:
¿Qué es el hombre,
para que tengas de él memoria,
y el hijo del hombre,
para que lo visites?
Salmo 8:3, 4
