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Original Web

Para niños

El ABC de la gratitud

Del número de agosto de 2020 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

Apareció primero el 18 de mayo de 2020 como original para la Web.


El sol brillaba. El cielo era azul radiante. Pero algo no estaba bien. Me dolía la cabeza, y eso estaba transformando un día bueno en uno malo.

Pero ¡un momentito! Me acordé de que en mi clase de la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana había aprendido que podía orar. Y que había muchísimas formas diferentes de orar. Podía comenzar con todas las cosas buenas que conocía acerca de Dios. Podía pedirle ayuda a Dios. Podía expresar gratitud.

Pero ¿expresar gratitud? ¿Cuándo me duele la cabeza? Parecía raro hacer eso.

Fue entonces que recordé algo más. Era una frase de un libro llamado Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras por Mary Baker Eddy. Habíamos leído este libro junto con la Biblia en la Escuela Dominical, y me había enseñado mucho acerca de la curación. La frase que recordé dice así: “¿Estamos realmente agradecidos por el bien ya recibido?” (pág. 3).

Esa frase hizo que me diera cuenta de algo interesante: Aunque sentía que no tenía mucho que agradecer, en realidad tenía muchísimo. Yo tenía todo el bien que Dios, el bien mismo, ya me había dado; y siempre me estaba dando.

Eso parecía un montón de bien, y por un segundo no supe por dónde comenzar a expresar mi gratitud. Pero entonces me vino una idea; como si me estuviera indicando el camino. Decía: “A es por…”.

¡Eso podía hacer! Usar el alfabeto podía ayudarme a recordar todas las cosas por las que estaba agradecida. 

Así que comencé con la A. “A es por ángeles”, pensé. Me encantaba la definición de ángeles en Ciencia y Salud, la cual explica que los ángeles son “Pensamientos de Dios que pasan al hombre; …” (pág. 581). Realmente me sentí agradecida por todos esos buenos pensamientos que me venían a cada momento.

La B también fue fácil. Había aprendido las Bienaventuranzas en la Escuela Dominical, y estaba agradecida porque me habían enseñado cómo sentirme cerca de Dios siendo humilde, pura de corazón y misericordiosa.

¡Esto era divertido! Al continuar con todo el alfabeto, me sentí agradecida por la J, el júbilo que Dios me hacía sentir a cada momento. Por la P, el poder de Dios, que era todo y estaba en todas partes, así que no podía haber ningún otro poder llamado dolor de cabeza. Por la S, el hecho de que estoy segura, y aquí tuve que agregar también la E, porque soy espiritual. ¡Y en este caso la S y la E van de la mano! 

Estaba tan interesada en el ABC de la gratitud que me olvidé del dolor de cabeza. Y cuando me acordé de eso un rato después, ya se había ido. Estaba sana. 

No hay una sola forma de sentirse agradecido. Tú puedes expresar gratitud como quieras, cuando quieras y donde quieras. Pero lo que es tan genial acerca de la gratitud es que siempre que nuestros corazones se llenan de gratitud a Dios por todo lo que Él es y todo lo que hace por nosotros, se transforma en una oración poderosa. Y trae curación.

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La explicación divinamente inspirada de la Sra. Eddy sobre la misión de El Heraldo de la Ciencia Cristiana, fundado en 1903, se ha convertido en símbolo de las actividades del movimiento de la Ciencia Cristiana que abarca al mundo. Las palabras de la Sra. Eddy figuran en la inscripción de la cornisa del edificio de La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana: para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la verdad. El Heraldo es una expresión tangible del interés de nuestra Guía en compartir con toda la humanidad el inapreciable conocimiento de la Ciencia de la Vida. La Sra. Eddy comprendió que el Consolador había venido “para la sanidad de las naciones”.

Alfred F. Schneider, El Heraldo de la Ciencia Cristiana, número de mayo de 1974

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