Los cambios negativos no pertenecían a Dios ni a Su expresión. Yo sabía gracias a mi estudio de la Ciencia Cristiana que esta expresión divina de Dios nos incluye a cada uno de nosotros.
Desde entonces, ha habido instancias en las que me he torcido la misma rodilla, pero cada vez declaré que ya había demostrado que estaba bajo el gobierno armonioso de Dios, y esto silenció el miedo a las lesiones, lo que resultó en curación.
Ese fue el inicio de mi estudio de la Ciencia Cristiana, y marcó un antes y un después en mi vida. En Argentina a veces llamamos a estos eventos “bisagra”, como la de una puerta. Para mí se cerró una puerta y se abrió otra maravillosa —la Ciencia Cristiana— y me trajo muchas bendiciones.
Cuando me levanté a la mañana siguiente, rengueaba un poco, pero pude ir a mi negocio y trabajar todo el día. Oré para ver que mi fuerza y capacidad como hijo de Dios estuvieran intactas para siempre.
Nuestra individualidad como hijos de Dios, el Amor, existe completamente fuera del físico. Jamás está herida ni en peligro. ¡Nunca es picada por avispas!
Queridos miembros: Estamos encantados y agradecidos de poder compartir con ustedes la feliz noticia de la reciente admisión de nuevos miembros de alrededor del mundo a La Iglesia Madre. Los nuevos miembros de nuestra familia mundial provienen de Alemania, Angola, Australia, Bangladesh, Benín, Botsuana, Brasil, Bolivia, Burkina Faso, Camerún, Canadá, Chile, Estados Unidos de América, Francia, Kenia, México, Namibia, Nicaragua, Nigeria, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, República de Guinea, República del Congo, República Democrática del Congo, Sudáfrica, Taiwán, Tanzania, Togo, Uganda y Zimbabue.
Cada vez que me pongo nerviosa o estoy preocupada, afirmar estas ideas sobre la espera me ayuda a recuperar mi confianza y paz, porque ilustran que el Amor divino siempre nos sostiene a todos en su cálido abrazo.
Al orar por un mejor gobierno humano en todo el mundo, podemos reconocer que, a pesar de las apariencias, los funcionarios del gobierno también son hijos de Dios, sabiamente guiados y controlados por la Mente omnisciente, Dios.
A pesar de lo difícil que era la situación a veces, me esforzaba sinceramente por saber que todos estaban abrazados por el Amor divino, y vi muchos ejemplos maravillosos de esta oración que tenía un impacto positivo en el trabajo que pude hacer.
También recuerdo algo más que tuvo un gran impacto en mí. Era la idea de que ni en la vida hay dolor, ni en el dolor hay vida. Ese pensamiento era un bálsamo; fue tan profundo para mí que en tres minutos el dolor desapareció por completo. Fue muy satisfactorio, una experiencia muy inspiradora.