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2025

Mientras escuchaba para recibir los pensamientos de Dios, este mensaje angelical me llegó calladamente: “… Vida es sólo Amor” (Mary Baker Eddy, Himnario de la Ciencia Cristiana, N.° 30). Estas palabras llenaron mi consciencia. No solo capté intelectualmente esta idea; sabía, sin duda, que Dios, el Amor todopoderoso, me rodeaba a mí y al mundo entero.

A pesar de lo difícil que era la situación a veces, me esforzaba sinceramente por saber que todos estaban abrazados por el Amor divino, y vi muchos ejemplos maravillosos de esta oración que tenía un impacto positivo en el trabajo que pude hacer.

También recuerdo algo más que tuvo un gran impacto en mí. Era la idea de que ni en la vida hay dolor, ni en el dolor hay vida. Ese pensamiento era un bálsamo; fue tan profundo para mí que en tres minutos el dolor desapareció por completo. Fue muy satisfactorio, una experiencia muy inspiradora.

La comunicación espiritual se mueve en una sola dirección: desde Dios, la Mente divina, hasta Sus ideas: cada uno de nosotros. Poner cada pensamiento de acuerdo con el Cristo —con la verdadera idea de Dios— exige escuchar con diligencia. Esta escucha es una forma poderosa de oración que sana y cambia vidas.   

De repente, sentí muy claramente que debíamos dejar de buscar, que Luka iba a volver. Casi me pareció como una orden seguida de una convicción total de que él regresaría a casa. Tan pronto tuve este pensamiento, me detuve en seco.

Cada vez que me pongo nerviosa o estoy preocupada, afirmar estas ideas sobre la espera me ayuda a recuperar mi confianza y paz, porque ilustran que el Amor divino siempre nos sostiene a todos en su cálido abrazo.

Pasaron muchos meses antes de que pensara en volver a subirme a una bicicleta. Sin embargo, un domingo por la mañana del mes de junio siguiente gané la confianza para reanudar esa actividad después de cantar un himno en nuestra iglesia filial de la Ciencia Cristiana.

Para que la presencia de Dios se vea y se sienta aquí y ahora, el pensamiento materialista necesita dar paso al pensamiento espiritual y cristiano.

Lo que Naomi aprendió ese día puede ayudarnos a todos. No hay nada que temer cuando sabemos que estamos siempre rodeados por el Amor divino, Dios.

Cuando nos sentimos libres, experimentamos paz espiritual y podemos escuchar al Amor divino guiándonos para liberarnos de nuestras cargas. Dejamos el camino abierto para la bondad divina, y sabemos que todas las oraciones son respondidas y que recibimos mucho más de lo que pedimos.

La misión del Heraldo

 “... para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad...”

                                                                                                          Mary Baker Eddy

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