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Hace más de veinte años que la Christian Science...

Del número de abril de 1950 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


Hace más de veinte años que la Christian Science me está proporcionando beneficios de carácter físico, pecuniario y espiritual, por todos los cuales siento profunda gratitud hacia Mrs. Eddy, hacia los practicistas y hacia los muchos Científicos Cristianos que tan generosamente me han ayudado a progresar. El haber asistido a una clase autorizada de la Christian Science y a las reuniones anuales de mi asociación aumentan mi júbilo y mi aptitud para participar en el desenvolvimiento del bien que se hace nuestro a medida que lo buscamos. Espero que las curaciones que relataré a continuación puedan ser de interés y aliento para otros.

Una mañana de invierno en el año 1934, mientras atendía a mi trabajo, de repente me sentí incapacitado debido a una sensación de debilidad y fuertes dolores. Una practicista que ya en muchas otras ocasiones había sido para mí un gran apoyo espiritual vivía a unos tres kilómetros de distancia de donde yo trabajaba, de modo que con gran esfuerzo me dirigí a su casa para pedirle ayuda. Tal fué su comprensión espiritual que a los pocos minutos de conversar con ella fuí instantáneamente curado de una hernia. Esta curación fué tan completa y permanente que diez años más tarde, en 1944, cuando fuí examinado para servir en las fuerzas armadas me declararon apto para todo servicio.

En otra ocasión pedimos ayuda a la misma practicista un corto tiempo antes de que naciera nuestra hija mayor. Todo parecía progresar satisfactoriamente cuando, un mes antes del nacimiento, la enfermera que habíamos contratado declaró que a menos que se consultara a un médico, ella no atendería el caso. Consultamos pues a un médico, quien nos dijo que era dudoso que el alumbramiento fuese normal debido a que mi esposa sufría de un defecto físico. No obstante, nuestra hijita nació normalmente y de una manera muy armoniosa, merced al tratamiento en la Christian Science. Desde entonces nos ha nacido otro niño sin que hubiera la menor dificultad o complicación.

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