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La iglesia en acción

La iglesia en acción

Del número de abril de 1977 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana

The Christian Science Journal


Una barrera mental que se derrumba

Era el día en que se celebraba la feria de arte del verano. Mucha gente pasaba delante de la Sala de Lectura de la Ciencia Cristiana — ya fuera a pie o en automóvil. Mientras la encargada de la Sala de Lectura observaba toda esta actividad pensó: “Esta gente tiene puntos de vista completamente diferentes de la vida y del gozo. Y la Sala de Lectura, con todos sus tesoros, está aquí sin usar. Lo mismo sucedió durante la feria el año pasado”.

Consciente de la necesidad de espiritualizar su pensamiento, se dio vuelta y de espaldas a la ventana comenzó a orar. “Me tomó casi una hora de estudio y meditación antes de que dos palabras y su profundo significado llamaran mi atención — JUSTIFICACIÓN PROPIA. Inmediatamente di vuelta a la silla y enfrenté la calle nuevamente, pero esta vez con una gran sensación de alivio y amor”.

De pronto la Sala de Lectura se llenó de actividad. En dos horas entraron dieciséis visitantes. Dos parejas jóvenes querían hacer preguntas sobre la Ciencia Cristiana. Cada una de ellas tomó prestado un ejemplar de Ciencia y Salud por la Sra. Eddy. Una de las esposas, que al principio no se mostró muy interesada, aceptó la oferta de un Sentinel. Lo tomó, leyó uno de los títulos en la cubierta, y dijo que era justo lo que necesitaba.

Dos visitantes más que entraron sólo para usar el teléfono, comenzaron a hacer preguntas sobre la Ciencia Cristiana, lo que resultó en una animada conversación.

Ver la rectitud en todos abrió las puertas de esta Sala de Lectura para dar entrada a la comunidad.

¿Qué hacer con los miembros inactivos?

Una filial en Inglaterra tenía unos cuantos miembros que habían estado inactivos por mucho tiempo, y los miembros activos no estaban de acuerdo sobre qué hacer al respecto. Algunos opinaban que los inactivos debían ser borrados de la lista de miembros, otros recomendaban ejercer alguna forma disciplinaria.

Los miembros de la comisión directiva llegaron a la unánime decisión de que el método correcto era amar más y extenderles una mano alentadora.

Por consiguiente, enviaron una carta a cada miembro inactivo expresando gratitud por el trabajo que él o ella había hecho en el pasado y al mismo tiempo informándoles del progreso actual en la iglesia. Era la época de la Navidad y una tarjeta, con un saludo apropiado, acompañaba cada carta. Después hicieron visitas personales, las que fueron muy apreciadas.

El resultado fue: Dos miembros que pensaban renunciar tanto de la iglesia filial como de La Iglesia Madre cambiaron de opinión y enviaron cartas de agradecimiento por el afectuoso interés de la filial. Algunos de los miembros ausentes estaban en sanatorios particulares o en hogares para ancianos y esperaban permanecer allí indefinidamente. Para dar apoyo espiritual a estas personas los miembros de la iglesia fueron invitados a estudiar Hechos 12:5–11 (el relato bíblico acerca de cómo los compañeros de Pedro oraron por su liberación de la prisión). Elevando sus propios pensamientos acerca de estos miembros inactivos, los miembros activos compartieron luego el resultado de su estudio en una reunión especial de inspiración. Después de esto, dos de los miembros inactivos pudieron regresar a sus propios hogares.

No quedó duda alguna que el extender una mano alentadora y el amar más fue por cierto el modo correcto.

Se alienta a los padres de los alumnos de la Escuela Dominical a compartir sus curaciones con sus hijos

No nos sorprendió saber que la sociedad que envió el siguiente informe haya sido reconocida recientemente como iglesia filial. El pensamiento progresivo de los miembros se evidencia claramente en la manera que enseñan a sus jóvenes a sanar. Están incluyendo a los padres en el concepto de la educación espiritual de la Escuela Dominical y están alentando a los alumnos a que participen en las actividades de la iglesia.

Escriben lo siguiente: “Durante dos años nuestro objetivo en la Escuela Dominical ha sido poner énfasis en la obra de curación que cada persona debe realizar en su vida diaria, comenzando con el niño más pequeño, alentándolo a hacer su propio trabajo metafísico. Los alumnos se están sanando a sí mismos. Algunos, después de asistir sólo unos pocos meses, están ya aplicando la verdad. Invitan a sus amigos a asistir, y nuestra Escuela Dominical está creciendo”.

En una reunión de la iglesia en pro de la Escuela Dominical el tema fue “Usad la Ciencia Cristiana o la perderéis”. Se invitó tanto a los padres como a los miembros y se puso énfasis en el hecho de que un niño no nace siendo ya músico ni tampoco se convierte en uno asistiendo meramente a su lección de música cada semana. Se convierte en músico practicando lo que se le enseña. Lo mismo es cierto del Científico Cristiano — se convierte en tal poniendo en práctica él mismo lo que comprende de la Ciencia. “Percibimos”, continúa el informe, “que si sólo enseñáramos la teoría y no le mostráramos al estudiante cómo hacer sus deberes — la práctica de la Ciencia Cristiana — estaríamos descuidando nuestra enseñanza. Nos dimos cuenta de que debemos reforzar lo que enseñan los padres, o el niño no aprenderá a usar la Ciencia, y posiblemente la perderá”.

En esta reunión se alentó a los padres a que compartieran en el hogar sus propias curaciones con sus hijos y que les explicaran cómo opera la Ciencia Cristiana en los problemas de negocios, las relaciones personales y los problemas físicos. Se les alentó a que pidieran a sus hijos que los ayudaran a resolver algún problema familiar por medio de la oración. Se les invitó también a que trajeran a sus hijos a la reunión vespertina de testimonios de los miércoles para que oyeran cómo otros resolvían sus problemas mediante la Ciencia Cristiana.

A los padres se les dijo, además, cómo los alumnos servían en la Escuela Dominical y en la iglesia. Un niño de doce años toca el órgano en la Escuela Dominical y en las reuniones de negocios de la iglesia. Tres alumnos son miembros de la iglesia filial y seis son miembros de La Iglesia Madre. Algunos sirven como ujieres en la entrada de la Escuela Dominical, ayudan a inscribir a los visitantes, dirigen el canto de los himnos y sirven como ujieres en las reuniones vespertinas de los miércoles.

Todo esto ha ofrecido a los alumnos oportunidades para hacer uso de lo que están aprendiendo. Y su buen trabajo ha sido productivo. Estos jóvenes se sienten muy orgullosos de ver que su sociedad ha sido reconocida como una Iglesia de Cristo, Científico. Ellos ayudaron a llevar esto a cabo — y, naturalmente, se sienten muy contentos.

Un proyecto de reparación resulta en una bendición, no en una carga

Aquello que podrían haber aceptado como una seria carga financiera estimuló a los miembros de una iglesia filial a mirar más allá de sus cuentas de banco hacia Dios como la fuente de la provisión ilimitada.

Todo el exterior de ladrillo de su iglesia, construida cincuenta años atrás, necesitaba reparación. La argamasa se había desmoronado en varias partes, y el agua se infiltraba en las paredes de la iglesia. Se obtuvieron presupuestos y los miembros fueron convocados a una reunión especial. Después de hablar sobre el asunto votaron para aceptar uno de los presupuestos para renovar todo el exterior.

Hablaron entonces sobre cómo financiar este proyecto. Aun cuando el número de miembros no es numeroso, éstos acordaron que debían confiar en que pagarían el trabajo prontamente con donaciones recibidas que a su vez aumentarían. Vieron que la infinitud de la provisión es una ley divina que podía ser aplicada por su iglesia filial.

Mientras el trabajo progresaba la comisión directiva continuó meditando devotamente sobre el proyecto. ¿No era acaso una mayor expresión consciente del Amor divino lo que verdaderamente se necesitaba? Su necesidad de nueva argamasa, ¿no debiera recordarles del “cemento de una humanidad más elevada” al cual la Sra. Eddy se refiere en su frase: “El cemento de una humanidad más elevada unirá todos los intereses en la única divinidad”? Ciencia y Salud, pág. 571.

Los miembros de la comisión estuvieron de acuerdo en que la Mente divina los estaba “impulsando” a llevar este asunto adelante. Convocaron a otra reunión de miembros — una reunión de inspiración. El tema se tituló: “Reconstruyendo con el Amor”. Todos los participantes se esforzaron porque la velada fuera “animada, sanadora, en la cual todos los miembros unieron sus manos en un amor que pudiera iluminar a nuestra iglesia con la luz del Cristo”.

Algunos miembros leyeron dos grupos de breves composiciones de gran inspiración. El primer grupo se titulaba: “El Amor omnisciente en nuestros cultos dominicales”, “El Amor omnipotente en nuestra reunión vespertina de los miércoles”, y “El Amor omnipresente en nuestra Escuela Dominical”. Los otros se titulaban: “Con amor — a los Comités de las publicaciones periódicas”, “Con amor — a la Sala de Lectura”, y “Con amor — a nuestra ciudad”. Después que se leyeron las composiciones, un miembro leyó un artículo del The Christian Science Journal titulado: “El amor en la Iglesia”.

“Apreciamos el impulso del Amor divino que trajo la Ciencia Cristiana a nuestra ciudad y construyó nuestra iglesia”, continúa diciendo el informe. “Reconocimos que la misma fuerza espiritual estaba aquí — ahora — reconstruyendo en la proporción en que los miembros demostraran un amor más activo hacia la Iglesia y la importancia que tiene en nuestra vida diaria.

“En ningún momento durante la reunión se hizo mención al proyecto de reparación exterior o a su costo”.

Cuando seis meses más tarde llegó el momento de hacer el último pago, el fondo disponible para ese fin mostraba un superávit. Durante todo ese período la iglesia tuvo suficientes entradas para hacer frente a un aumento en sus gastos. Contribuyeron a una iglesia que se incendió, a una organización de la Ciencia Cristiana en una universidad, y a La Iglesia Madre. Además patrocinaron una conferencia en una institución correccional cercana.

“No obstante, lo más importante”, dicen, “es el ímpetu de actividad correcta que se manifiesta en nuestra iglesia filial, y que en años recientes ha continuado aumentando, reforzándose constantemente por medio del desarrollo constante de la consciencia de amor por la Iglesia”.

[Extractos compilados de la sección “Church in Action” del The Christian Science Journal.]

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