“No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de Jah” (Salmo 118:17). Esta declaracion de la Biblia, en la que medité en un momento de extrema necesidad, marcó el punto decisivo en la más sobresaliente de las muchas curaciones que he tenido por medio de la Ciencia Cristiana. Mi gratitud por el pronto restablecimiento de la salud no tiene límites. Ahora, indudablemente, es tiempo para “declarar las obras de Jah”.
A principios de 1982, me sentí bastante enfermo. Esta condición nunca fue diagnosticada médicamente, pero los síntomas incluían fuerte tos, rápida y sustancial pérdida de peso y extrema debilidad. Siempre he dependido completamente de la Ciencia Cristiana para la curación, y cuando esta condición se presentó, inmediatamente recurrí a esta Ciencia. Pero el progreso parecía elusivo y, por algún tiempo, el cuadro era más de deterioro que de mejoría.
Por un período de varios meses, oré para ver la irrealidad de esta dificultad y comprender claramente que Dios, la causa perfecta, puede solamente producir un efecto perfecto: el hombre de Dios, Su hijo amado. Recibí amorosa ayuda de practicistas de la Ciencia Cristiana en diferentes oportunidades a lo largo del camino.
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