En 1983 Jana Taylor estableció la Fundación para el Niño Americano con el propósito de enseñar fotografía y otras artes a niños pobres y huérfanos. El primer día de la clase de fotografía, preguntó a sus alumnos: "¿Qué hay de hermoso en la casa de ustedes?" Uno a uno los niños contestaron más o menos con las mismas palabras: "Nada es hermoso en mi casa. Nada". Citado en The Christian Science Monitor, 5 de enero de 1988.
Al finalizar las seis semanas que duró el curso, formuló la misma pregunta. Ahora los niños encontraban belleza en la forma en que "la luz ilumina la mesa de la cocina", "el polvo da nueva forma en el diseño en el piso" y "los pájaros cantan en los árboles junto a la ventana". Estaban comenzando a encontrar belleza en sus propias vidas.
"Les digo que están tomando fotografías de su propio pensamiento", dice Jana. "Es un concepto que, con su simple inocencia, pueden asimilar mejor que los adultos; el hecho de que están plando su propio paisaje interior. Ellos lo captan y sacan hermosas fotos". Cuando los niños comenzaron a comprender que la verdadera belleza residía en ellos y que no estaba fuera de su alcance, se produjo un cambio notable.
Iniciar sesión para ver esta página
Para tener acceso total a los Heraldos, active una cuenta usando su suscripción impresa del Heraldo ¡o suscríbase hoy a JSH-Online!