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La Ciencia Cristiana me ha dado en la vida gran iluminación y enriquecimiento.

Del número de marzo de 1990 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


La Ciencia Cristiana me ha dado en la vida gran iluminación y enriquecimiento. El haber criado a mis dos hijos en esta Ciencia nos ha traído regocijo, buenas relaciones y maravillosas soluciones a los problemas. Nuestros dos hijos están ahora criando sus propias familias de acuerdo con la norma de vida en la Ciencia Cristiana, y sus familias se sienten felices, saludables y productivas.

Un desafío inmediato al que tuve que hacer frente después del fallecimiento de mi esposo, fue la necesidad de tener suficientes ingresos. Habíamos puesto virtualmente todo lo que teníamos, con excepción de nuestro hogar, en un negocio que mi esposo estaba empezando, y no había nada que yo pudiera recuperar. Por algún tiempo, había estado en la práctica pública de la Ciencia Cristiana, y ahora sabía que debía esperar que la expresión del poder sanador de Dios me guiara totalmente.

Las experiencias de Elías y de Eliseo, quienes sanaron a las viudas en su carestía, vinieron a mi mente, incluso esta declaración: "La harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías" (1 Reyes 17:16). Así la divina ley de la abundancia ha sido demostrada en mi vida. Durante casi veinte años, las oportunidades para demostrar el poder de curación de la Ciencia Cristiana se han ampliado y me han enriquecido generosamente. Esas bendiciones han venido en exacta proporción a mi honesto reconocimiento de que la Mente divina, y no la materia, es mi Principio, fuente y sustancia.

Hace algunos años, un fin de semana, me levanté temprano por la mañana y preparé una olla grande de sopa, la que después dejé a fuego lento. Más tarde, al prepararme para salir de la casa, apagué la hornilla y revolví la sopa por última vez. De alguna manera resbalé, y caí pesadamente al suelo, arrastrando conmigo la olla, cayendo sobre mí toda la olla de sopa hirviente.

El impacto y el dolor fueron desgarradores, pero al mirarme a mí misma, acostada en un mar de sopa con todo el torso cubierto por setas, me dio risa, y con la risa sentí todo el poder de la misericordia de Dios anulando por completo el mesmerismo del mal, alentándome: "¡Levántate! ¡Mira hacia arriba! Eleva tu pensamiento a la totalidad de Dios, del que nunca puedes estar separada". Y eso fue justamente lo que hice, porque percibí la importancia de poner en línea mi pensamiento con Dios, como la risa me había inducido a hacer.

Llamé a mi hija y a su esposo, los que vinieron con rapidez y limpiaron toda la suciedad, a la par que me apoyaban en la verdad del hombre y de su relación inmutable con Dios, como Su imagen y semejanza espiritual. Tenía múltiples quemaduras en brazos y piernas, y en una parte las quemaduras penetraron hasta cerca del hueso, pero todas las quemaduras sanaron prontamente y sin dolor persistente. La sensación de lesiones internas pronto desapareció. Al mes, hasta las más severas quemaduras estaban perfectamente sanas, sin dejar ninguna cicatriz.

Durante esta experiencia, encontré que en proporción a mi determinación de no tener "dioses ajenos delante de mí" (Exodo 20:3) — ni martirios, ni preguntas ni reminiscencias sobre el error ni expresiones dramáticas — más y más estuve consciente de la normalidad que Dios me había otorgado, la que se expresaba en el cuerpo. Pensé en este versículo de la Biblia durante todo ese tiempo: "Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos" (Sofonías 3:17).

Cuando estaba en la universidad, yo deseaba poder permanecer allí para siempre, rodeada del maravilloso estímulo para desarrollar conocimientos. Pero he encontrado que la Ciencia Cristiana es la educación más elevada, la educación espiritual que trae a la mente humana la inspiración y la capacidad que no pueden ser igualadas por ninguna otra dimensión. Esta Ciencia revela con certeza el completo poder de Dios, el reino de Dios por siempre al alcance. Estoy profundamente agradecida por estar aprendiendo más sobre estas enseñanzas, día a día, y poder compartirlas con otros.


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