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La oración y la búsqueda de empleo

Del número de septiembre de 1992 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


En medio de una búsqueda de empleo, podemos preguntarnos una y otra vez, especialmente si parece haber pocas perspectivas: ¿Valgo algo realmente? Pero ésta no tiene que ser una pregunta desmoralizadora si se hace en el contexto de la oración. La oración abre un panorama nuevo en lo que se refiere a lo que valemos y a nuestros verdaderos recursos como lo indica esta entrevista con la consultora de empleos Dianne Hartshorn. Dianne, su marido y un tercer socio son dueños de una agencia de colocaciones en una gran ciudad. Hace quince años que están en el negocio de ayudar a las compañías con las que trabajan a encontrar empleados, y también ayudan a personas que están en busca de empleos temporales y permanentes.

¿Cómo ve el propósito de su compañía? Hay un versículo en Isaías que lo dice por mí: “Me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”. Esta analogía sobre lo que podemos hacer para ayudar a nuestro prójimo cuadra con nuestra profesión. Constantemente predicamos buenas nuevas a quienes están en momentos de transición, que están pasando de ser estudiantes o amas de casa al mundo laboral, de haber formado parte de una institución a entrar en el campo de la industria. A menudo se sienten muy humildes respecto a sus habilidades, y podemos compartir las buenas noticias con ellos sobre lo que son capaces de hacer realmente, sobre lo que son las oportunidades. Ahora bien, no siempre somos los que conseguimos trabajo a estas personas, pero nadie jamás se ha ido de nuestra oficina sin una sensación de esperanza o algún tipo de alimento espiritual que pueda servir de ayuda.

En esta parte de nuestro país además es necesario vendar a los quebrantados de corazón. Hemos visto personas que vienen a nosotros acongojadas porque han perdido la carrera de su vida en una compañía importante en la que creían tener empleo asegurado para toda la vida. Algunas personas se preguntan: “¿Qué soy después de todo? ¿Es este currículum vitae todo lo que soy? ¿Soy realmente prisionero de una profesión?” Cuando compartimos con ellos las otras oportunidades que pueden tener y los ayudamos a encontrar oportunidades, de algún modo estamos abriendo caminos para “publicar libertad a los cautivos”.

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