Hace Poco una compañera de trabajo vino a verme para contarme todo lo ocurrido durante mis vacaciones. Cuando terminó de informarme en qué situación estaban los proyectos de trabajo, me comentó que varios compañeros tenían enfermedades que podían poner en peligro sus vidas. Terminó la conversación diciendo: “Parece como que nos estamos acercando a 'esa edad’”.
Sentí un impulso y le contesté: “Bueno, yo voy a hacer todo lo posible por permanecer sin edad y sin etapas”. Me miró sorprendida y luego comentó: “Mira, no me parece mal pensar así. En realidad, es una buena idea”. Cuando se fue, me pregunté qué había yo querido decir con eso.
Comencé a pensar en qué significa “esa edad”. ¿Eran acaso “esos años terribles” por los que pasan los adolescentes, la etapa de los “cuarentas”, o la de la vejez? Cada una de estas edades y etapas viene supuestamente con su propio bagaje de limitaciones sobre las actividades que podemos desarrollar, y las habilidades, la capacidad y la estabilidad mental que podemos tener.
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