Cuando mi esposo se quedó sin trabajo, me pidió que lo ayudara a iniciar un negocio de metalurgia. Al principio no quería hacerlo porque me era un trabajo totalmente desconocido para mí, y sólo hombres trabajan en ese ramo.
Iniciar sesión para ver esta página
Para tener acceso total a los Heraldos, active una cuenta usando su suscripción impresa del Heraldo ¡o suscríbase hoy a JSH-Online!
