Eso le gritó mi hijita a nuestro perrito juguetón. A él le encantaba estar con nosotros, y cuando no podía estar con nosotros lo poníamos del otro lado de una puerta de vidrio para que nos pudiera ver.
Iniciar sesión para ver esta página
Para tener acceso total a los Heraldos, active una cuenta usando su suscripción impresa del Heraldo ¡o suscríbase hoy a JSH-Online!
