Por medio del Cristo, la idea de Dios que encuentra lugar en nuestra consciencia, somos capaces de subordinar el yo y superar las dudas acerca de nuestra capacidad, a fin de hacer lo que innatamente anhelamos hacer.
Iniciar sesión para ver esta página
Para tener acceso total a los Heraldos, active una cuenta usando su suscripción impresa del Heraldo ¡o suscríbase hoy a JSH-Online!
