Tú, que siempre fuiste,
dáme hoy de Tu luz,
el don.
Para poder seguir en pos
de aquel,
que a las olas ordenó
y a los enfermos curó
en Tu nombre,
¡Oh Señor!
Del número de octubre de 1974 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana
Tú, que siempre fuiste,
dáme hoy de Tu luz,
el don.
Para poder seguir en pos
de aquel,
que a las olas ordenó
y a los enfermos curó
en Tu nombre,
¡Oh Señor!