Dios, el Alma, es mi santuario,
siempre intacto
sereno
apacible
donde no hay caos o confusión.
Voy al Alma en busca de respuestas
de guía
de curación,
y vuelvo sana
y renovada.
Del número de marzo de 1982 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana
Dios, el Alma, es mi santuario,
siempre intacto
sereno
apacible
donde no hay caos o confusión.
Voy al Alma en busca de respuestas
de guía
de curación,
y vuelvo sana
y renovada.