La gente a veces se sorprende cuando, al visitar por primera vez una reunión de testimonios de los miércoles en La Iglesia Madre, el Primer Lector pide a la congregación que sean breves al dar testimonios para que un número mayor de personas puedan hablar. Luego, cuando a la congregación se le invita a compartir sus experiencias, las expresiones de gratitud son tan numerosas, que la gente se levanta y espera su turno para dar testimonio de la eficacia sanadora de la Ciencia Cristiana. Y como casi siempre hay alguien esperando, el Lector recuerda a los testificantes cuando su tiempo se ha excedido.
En cierta forma, esto es similar a lo que ocurre cuando en el Departamento de Redacción del Journal, Sentinel y Heraldo recibimos de la congregación mundial de La Iglesia Madre testimonios escritos. Los testimonios esperan su turno para ser considerados, y si son elegidos por la redacción para publicados, entonces hay que adaptarlos, con la ayuda de los redactores, para ajustarlos a los requisitos de espacio que permiten la publicación de tantos testimonios como sea posible en cada número.
Los lectores nos han dicho que les gustan los testimonios más cortos y la variedad más amplia que esto ofrece. Pero el mantener un mayor flujo de testimonios que sean más cortos — testimonios que sean al mismo tiempo metafísicamente correctos y llenos de mensajes sanadores — realmente depende de nuestros lectores, puesto que en estas revistas los lectores son también nuestros escritores. Los invitamos a que dejen desbordar frecuentemente sobre el papel la gratitud que sienten por la Ciencia Cristiana. Las indicaciones para enviar testimonios las encontrarán en la sección de anuncios de este número.