Puede parecer casi impertinente cuestionar la importancia de Jesús, sobre todo para un cristiano que asista regularmente a la iglesia y lleve su Biblia a todas partes. Pero me sorprendió la respuesta que me dio hace poco un joven empresario al hacerle esta pregunta mientras cenábamos juntos.
Básicamente, me dijo que sabía que todos debíamos ser honestos, trabajadores, buenos, etc., pero que Cristo Jesús por ser el Hijo de Dios, era tan bueno y espiritual que nadie podía igualarlo. De modo que, ¿para qué intentarlo? “Por lo menos, no por ahora”, agregó, “porque en este momento hay un montón de otras cosas que quiero hacer”.
Sus comentarios me hicieron considerar con mayor profundidad la importancia que tiene hoy en día lo que Jesús dijo e hizo hace dos mil años. Me pregunté cuáles eran exactamente las “otras cosas” que la gente actualmente preferiría hacer. Consideré la situación de mi amigo. Tiene un buen empleo; la gente lo aprecia; tiene muchos amigos; goza de buena salud y le encanta el golf. En resumen: ¡se siente feliz! Por el momento, no parece interesado en cambiar nada de lo que está haciendo. Desde su punto de vista, ¿por qué debería hacerlo?
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