Muchas veces, cuando se desea hacer un diagnóstico de la economía y el efecto que tiene en nosotros, se escucha preguntar cómo anda el mercado de valores, o el producto bruto interno, o la tasa de inflación. Pero, en el fondo, ¿no es que se quiere saber qué vamos a hacer si nos quedamos sin trabajo, o si vamos a perder la casa? Este temor puede que nos haga perder de vista temporariamente cuánto más podemos ser de beneficio para los demás, y para nosotros mismos.
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