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Lo que pensaba la autora sobre las revisiones de Ciencia y Salud

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 14 de junio de 2019


Una mentira se destruye con más rapidez cuando se dice la verdad respecto a ella que cuando se la deja librada a sí misma. (Mary Baker Eddy, La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea, pág. 130)

Si alguien te dijera que la Sra. Eddy tenía la intención de disolver la Iglesia que le llevó toda su vida fundar, indudablemente no lo creerías. Pero si te sugiriera que ella deliberadamente incluyó ciertas cláusulas en el Manual de La Iglesia para generar esto, es posible que te sorprendieras. No obstante, otros hechos rápidamente pondrían al descubierto lo taimado de ese argumento.

Al asimilar esta información gratuita y al alcance de todos (véase, por ejemplo, Permanency of The Mother Church and its Manual,Boston: The Christian Science Publishing Society, 1985, o bien, "A Church designed to last", The Christian Science Journal, Vol. 100, 1982), verías claramente la mentira. Te darías cuenta de que no era la Fundadora la que quería disolver La Iglesia Madre; ¡era el individuo que difundió la mentira! En los últimos años, estar alerta, la oración vigilante y el decir la verdad han puesto al descubierto y anulado totalmente esta campaña engañosa.

Pero supón que alguien te dice que la primera edición de Ciencia y Salud, por la Sra. Eddy, contiene verdades espirituales de una pureza tan asombrosa que sanan como ninguna otra edición. La persona que te lo dice afirma que la autora ocultó estas verdades en las subsiguientes ediciones pero que el mundo ha llegado al punto en que puede recibir su impacto directo y desinhibido. ¿Creerías esto?

Reitero, para atravesar la cautivante maraña de las verdades a medias y las indignantes mentiras, se requiere de la vehemencia que proviene de comprender espiritualmente el método del mal. Personas inocentes caen de vez en cuando en la trampa debido a ese engaño y sienten que si pudieran volver al pasado, a los buenos tiempos, todo sería mejor. A veces, también, existe el deseo humano de poseer un conocimiento secreto no accesible para los demás. Y alguien podría pensar que es razonable suponer que los cientos de revisiones de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras podrían haber entorpecido las ventajas de la frescura del descubrimiento original.

Pero ¿qué pensaba la autora acerca de todo esto? En primer lugar, es obvio que su principal objetivo no era hacer una revisión literaria. Su propósito era lograr la exposición más coherente posible de su descubrimiento espiritual original. Ella escribe: “He revisado Ciencia y Salud sólo para dar una expresión más clara y más plena de su significado original” (Ciencia y Salud, pág. 361).

La Sra. Eddy dijo francamente que la primera edición “fue arruinada por el editor y no debería estar en las mentes de los estudiantes” (Irving C. Tomlinson, Twelve Years with Mary Baker Eddy (Boston: The Christian Science Publishing Society, 1966)

Ella señalaba constantemente que la más reciente o la última edición de Ciencia y Salud era el maestro más eficaz de la curación metafísica o científica. Ella aconsejó lo siguiente: "No considero que sea un precedente para un estudiante actual de esta Ciencia lo que escribí sobre la Ciencia Cristiana hace unos veinticinco años. El mejor matemático no alcanza el entendimiento cabal del principio de las matemáticas en sus primeros estudios o descubrimientos. Por lo tanto, sería sensato aceptar solamente las enseñanzas que yo sé que son correctas y adaptadas a las exigencias de la hora” (Miscelánea, pág. 237).

Las revisiones que hizo la Sra. Eddy de Ciencia y Salud incluyeron algunas de las lecciones más profundas de su vida. A través de una angustiosa y difícil experiencia ella aprendió que era necesario que quienes percibieran la verdad y la práctica metafísicas de la Ciencia Cristiana se espiritualizaran y cristianizaran. Sin esta educación espiritual, la mente humana suponía que estaba comprendiendo la verdad de la Mente única, cuando en realidad seguía satisfecha consigo misma y utilizando su propio concepto acerca de la Mente única. Esto hubiera hecho que el pecado y la voluntad humana continuaran sin ningún control en el nuevo estudiante, y de ese modo su alegría original debido al reconocimiento espiritual muy pronto sería apagada y destruida.

El hecho es que solo los años de estricta obediencia espiritual que la autora dio a sus revisiones proporcionaron un libro de texto capaz de sostener y aumentar la curación en la Ciencia Cristiana, en una era en la que el materialismo, más sutilmente que nunca antes, procura dominar la consciencia humana. Tenemos el libro que necesitamos: la edición final. Es un libro de texto que ilumina la Biblia y que (para usar las palabras de la autora) "los honestos buscadores de la Verdad” (Ciencia y Salud, pág. xii) ahora están encontrando que responde a las necesidades más grandes de la humanidad.

A. W. P.

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La explicación divinamente inspirada de la Sra. Eddy sobre la misión de El Heraldo de la Ciencia Cristiana, fundado en 1903, se ha convertido en símbolo de las actividades del movimiento de la Ciencia Cristiana que abarca al mundo. Las palabras de la Sra. Eddy figuran en la inscripción de la cornisa del edificio de La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana: para proclamar la actividad y disponibilidad universales de la verdad. El Heraldo es una expresión tangible del interés de nuestra Guía en compartir con toda la humanidad el inapreciable conocimiento de la Ciencia de la Vida. La Sra. Eddy comprendió que el Consolador había venido “para la sanidad de las naciones”.

Alfred F. Schneider, El Heraldo de la Ciencia Cristiana, número de mayo de 1974

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