Fue en las páginas del Christian Science Sentinel que noventa y dos años atrás se hicieron públicos por primera vez los planes para el nuevo Der Christian Science Herold en alemán. Con el título: “Anuncio importante”, los Redactores explicaron en el número del 7 de marzo de 1903, porqué se estaba agregando una nueva publicación al grupo de The Christian Science Journal y el Sentinel como órganos oficiales de La Primera Iglesia de Cristo, Científico.
“La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana ha considerado por mucho tiempo la publicación mensual de una revista oficial de carácter religioso, a ser impresa en alemán, y ha esperado pacientemente el momento oportuno en el que se pueda publicar con mayor provecho para la Causa”, dijeron los Redactores. “A la Sociedad le da mucho gusto anunciar que la creciente y constante demanda de una revista de este tipo indica que llegó el momento...”
En abril de 1903, los Redactores continuaron explicando que el primer número del Heraldo sería publicado en más o menos tres semanas y media. Y, "por el momento", la nueva revista tendrá por lo menos alrededor de treinta y dos páginas.
Luego, le seguía una declaración bastante sorpresiva, sugiriendo que el significado especial del nuevo Herold llegaría más allá que a una sola nación. "Los Redactores escribieron que no se tiene la intención de que el Herold tome el lugar del Sentinel o del Journal, ni se supone que la lista de suscriptores esté solo compuesta de aquellos que leen alemán. El deseo de tener literatura de la Ciencia Cristiana en alemán provino de muchos alemanes, así como de mucha gente de hable inglesa cuya actividad permitió que se pusieran en contacto con una vasta población alemana de los Estados Unidos y del Canadá. Pensamos que ellos recibirán con agrado y brindarán su apoyo a esta importante adición a nuestras publicaciones oficiales".
¿Cuál sería el propósito de este nuevo Herold? Predicar el Evangelio de la Verdad a los que no hablan inglés. Los Redactores dijeron: "Estamos seguros de que nuestros hermanos en Alemania encontrarán que el Herold es una invalorable ayuda en su trabajo, y esto los ayudará materialmente a hacer conocer la salvación y regeneración del Evangelio de la Ciencia Cristiana".Christian Science Sentinel, Vol. 5, 7 de marzo de 1903, pág. 428.
Mary Baker Eddy había estado abrigando, por muchos años, la idea de tener una publicación en un idioma extranjero. Hacia fines del año 1900, le pidió a uno de los Fideicomisarios de La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana, William P. McKenzie, que editara una publicación periódica en alemán. Pero el Sr. McKenzie no pudo conseguir un traductor apropiado para empezar con la revista; no antes de encontrar a una maestra de alemán de una escuela pública en Chicago llamada Louise Kollmorgen, quien estuvo de acuerdo en mudarse a Boston en febrero de 1903 para poner en marcha el proyecto.
Cuando la Sra. Eddy supo las buenas noticias de que la Srta. Kollmorgen, en solo dos semanas había traducido suficiente material del Journal y del Sentinel para un número del Herold, escribió al Sr. McKenzie agradeciéndole su “carta llena de buenas noticias”. Y sugirió que el nuevo paso de los Fideicomisarios sería la fundación de un “diario” en francés para que “los queridos trabajadores del movimiento puedan tener la misma oportunidad que tienen los alemanes de leer artículos sobre la Ciencia Cristiana”. Carta de la Sra. Eddy a W. P. McKenzie, 5 de marzo de 1903, Departamento de Historia de La Iglesia Madre. Varios días después, la Sra. Eddy le escribió al Redactor de las publicaciones periódicas Archibald McLellan, manifestándole la idea de que contratara “a doctos y literatos escritores asalariados y en los que se pueda confiar” para escribir artículos en alemán para el nuevo Herold. Carta de Mary Baker Eddy, 9 de marzo de 1903, Departamento de Historia de la Iglesia. Luego, en los siguientes años, la Sra. Eddy incluyó al Heraldo dentro de la estructura de las publicaciones permanentes de la Iglesia al establecer su perpetuidad en el Manual de La Iglesia Madre.Manual, Art. I, Sec. 7; Art. XXII, Sec. 3; Art. XXV, Sec. 5.
No fue hasta que la Sra. Eddy fundó The Christian Science Monitor en 1908 que la misión específica del Herold comenzó a aparecer en toda su dimensión. En el editorial principal del primer número del Monitor, la Sra. Eddy delineó claramente el propósito de cada una de las cuatro publicaciones que había fundado:
He dado nombre a todas las publicaciones periódicas de la Ciencia Cristiana. La primera fue The Christian Science Journal, destinada a dejar constancia de la Ciencia divina de la Verdad; a la segunda la denominé Sentinel, cuya misión es mantener guardia sobre la Verdad, la Vida y el Amor; la tercera, Der Herold der Christian Science, fue fundada para proclamar la actividad y la disponibilidad universal de la Verdad; a la siguiente le di el nombre de Monitor para difundir indivisa la Ciencia que opera inagotablemente.The First Church of Christ, Scientist, and Miscellany, pág. 353.
Las cuatro están muy relacionadas pero con diferentes misiones — cada una apoyando a la otra. Cada una designada para expresar de una manera específica la verdad, o el cristianismo de la Ciencia. Cada una es indispensable para predicar el evangelio — las buenas nuevas sobre Dios y Su familia de hijos en el mundo — que Cristo Jesús encomendó a sus discípulos que dieran a conocer hace casi veinte siglos. “Id por todo el mundo” dijo el Maestro “y predicad el evangelio a toda criatura”. Marcos 16:15.
¡Qué misión para el Heraldo! La de "proclamar la actividad y la disponibilidad universal de la Verdad". Su misión es más que internacional. Es cósmica. Sin límites. En todo sentido de la palabra, es universal.
¿Acaso es demasiado decir de una revista? De ningún modo. Porque nunca es suficiente lo que se dice acerca de la "actividad" y la "disponibilidad" de las leyes de Dios, las que son representadas por el Heraldo. Y en la Biblia leemos: "¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?"
El Heraldo de la Ciencia Cristiana existe para "anunciar" las buenas nuevas de que Dios está realmente llenando el cielo y la tierra. Existe para pregonar a los cuatro vientos los hechos gloriosos de la Vida — la belleza e inocencia del universo espiritual de Dios. Estos hechos necesitan ser dichos. Y cuando son dichos con convicción, con gozo y con valor, sanan. Redimen. Refrescan y endulzan la vida. Ellos quitan la cáscara incrustada del pensamiento ritualista, anquilosado y enfermo. Ellos hacen todas las cosas nuevas como un suave y delicado capullo de rosa.
La Sra. Eddy escribe en Ciencia y Salud: "El Principio divino del universo tiene que interpretar al universo". Jer. 23:24. El Heraldo es uno de los medios por el cual el universo espiritual es interpretado por la consciencia humana. El Heraldo tiene el deber de declarar que la Verdad está activa y al alcance de la mano, aun cuando esto parezca que no es así. Su tarea es declarar que en los lugares mismos donde parece haber conflicto o contagio o pobreza o discapacidad, allí mismo está la paz y el todo y la superabundancia y el poder de la Verdad. Allí mismo está el universo que Dios diseñó.
Hoy El Heraldo de la Ciencia Cristiana está predicando este Evangelio de Verdad. Lo está predicando en español, alemán, danés, francés, griego, holandés, indonesio, italiano, japonés, noruego, portugués, ruso, sueco y en Braille en inglés. Es predicado en forma impresa y en la radio de onda corta a los principales continentes de la tierra. Cada mes, cientos de cartas muestran que las transmisiones de onda corta del Heraldo brindan esperanza y curación a la gente de Ruanda y China, de Angola y Cuba y Rusia y a muchos otros países.
Al terminar el anuncio sobre el nuevo Herold, los Redactores de 1903 invitaron a los lectores del Sentinel a "suscribirse" a la misión del Heraldo. Escribieron: "Sería conveniente recibir un gran número de suscripciones para el año que comienza en abril de 1903, y esperamos que nuestros amigos lo hagan inmediatamente".
Aquella invitación a suscribirse a la misión del Heraldo aún se encuentra vigente para los suscriptores del Sentinel (y para todos los estudiantes de la Ciencia Cristiana, cualquiera sea su lengua materna). La misión del Heraldo no excluye a nadie. Cualquiera puede amar y orar por esta misión. Cualquiera puede suscribirse a alguna o a todas las ediciones del Heraldo — y compartirlas. Cualquiera puede escribir para el Heraldo. Cualquiera puede ser parte de su proclamación de la Verdad universal.
