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El pastor de la Ciencia Cristiana: "a esta Iglesia y al mundo"

Del número de diciembre de 1995 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


Cuando "Un Ángel del Señor" se presentó a los pastores para anunciarles el nacimiento de Cristo Jesús, les dijo: "No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo". Lucas 2:9, 10. No cabe duda de que la ley de la Verdad universal, expresada en cada extraordinario aspecto de la vida de Jesús, su nacimiento, sus enseñanzas, sus obras, no podía menos que estar consagrada a "todo el pueblo". Ni tampoco podían sentir menos que "gran gozo" todos aquellos que aprendieran del Cristo que la ley de Dios — la Verdad, la Vida y el Amor divinos — es la ley que tiene autoridad sobre el hombre y el universo. Este mensaje del Cristo promete libertad, y de hecho libera del pecado, la enfermedad y la muerte a todo buscador de la verdad, en la medida en que ésta sea admitida, comprendida y vivida con fidelidad.

Las Escrituras, libro llamado la Santa Biblia, fueron escritas para anunciar a toda la humanidad el mensaje de la verdad espiritual que nos dejó Cristo. Por esta razón, ninguna persona debería ser privada de la posibilidad de tener una Biblia. Además, todos deberíamos tener la oportunidad de comprender el mensaje espiritual que contienen las Escrituras.

Fue a través de su estudio de la Biblia que Mary Baker Eddy descubrió la Ciencia del Cristo, la ley de Dios mediante la cual Jesús reformó al pecador y sanó al enfermo — el Consolador divino que Jesús prometió que el Padre enviaría para explicar sus enseñanzas. La Sra. Eddy amaba la Biblia. Ella dijo: "Las Escrituras son muy sagradas. Nuestro objetivo debe ser el de contribuir a que se las comprenda espiritualmente, porque sólo mediante esa comprensión se puede llegar a la verdad".. Ciencia y Salud, pág. 547.

Desde su infancia, la Sra. Eddy había leído y se había esforzado por comprender la Biblia, especialmente las enseñanzas de Jesús. Durante su admirable juventud y los primeros años de su vida adulta, sus oraciones en muchas ocasiones le trajeron curación a ella misma y a otras personas. Sin embargo, sus oraciones no fueron suficientes para liberarla definitivamente de la mala salud que la aquejaba constantemente hasta que logró comprender espiritualmente la ley de Dios, la Ciencia Cristiana. Como ella dice: “La autora se afilió a la Iglesia Congregacional ortodoxa a edad temprana. Más tarde se dio cuenta de que ni sus propias oraciones, ni las de sus devotos padres ni las de la iglesia la sanaban; mas cuando discernió en la Ciencia del Cristianismo el sentido espiritual del credo, ese sentido espiritual fue un pronto auxilio. Era la presencia viviente viviente y palpitante de Cristo, la Verdad, que sanaba a los enfermos”.Ibid., pág. 351.

Después de su descubrimiento de la Ciencia Cristiana, la Sra. Eddy no sólo fue capaz de sanar constantemente a otros con absoluta confianza, basándose en la ley de Dios; sino que además, fue capaz de enseñar a otros cómo sanar con éxito en el nombre de Cristo. ¿Puede usted imaginarse lo que habrá significado para ella darse cuenta de lo que había descubierto en las Escrituras: la Ciencia del Cristianismo? Con seguridad ese fue un “gran gozo” para ella, pero esta Ciencia había sido concebida para ella, pero esta Ciencia había sido concebida para “todo el pueblo”; y ella sabía que debía dejar que Dios guiara cada uno de sus pasos para hacer que esta Ciencia estuviera al alcance de todos, para que en todo tiempo venidero pudiera ser comprendida y practicada. La Ciencia Cristiana debe estar al alcance de todos como lo está la Biblia, puesto que es la clave para comprender el mensaje espiritual de la Biblia, y para experimentar el poder del Cristo siempre presente, que sana y salva. Esa es una de las razones por la cual la Sra. Eddy escribió Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras.

Cuando las iglesias cristianas ya establecidas no aceptaron inmediatamente su descubrimiento, la Sra. Eddy fundó La Iglesia de Cristo, Científico. Esta Iglesia está consagrada a proteger, preservar y promover la declaración pura de la Ciencia Cristiana, tal como está expuesta en Ciencia y Salud, para beneficiar a toda la humanidad. Y cuando la prédica individual resultó inadecuada para exponer la verdad espiritual en su pureza inalterada, ella ordenó a la Biblia y a su clave, Ciencia y Sauld, Pastor de la Iglesia de la Ciencia Cristiana. En el Manual de La Iglesia Madre, la Sra. Eddy dice: “Yo, Mary Baker Eddy, ordeno la Biblia y Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, Pastor de La Iglesia Madre, — La Primera Iglesia de Cristo, Científico, en Boston Mass., — y ellos continuarán predicando a esta Iglesia y al mundo”.Manual, Art. XIV, Sec. 1.

En todo el mundo, la Biblia debería ser un libro abierto para toda la gente. Para que esto sea verdaderamente así, su clave, Ciencia y Salud, debería estar junto a cada Biblia, revelando su significado espiritual para que todo buscador la comprenda. A medida que la ley de Dios sea comprendida y practicada, la curación y el poder salvador del Cristo se manifestarán en la vida de cada uno y en todas las comunidades en todo el mundo — en santidad, curación y paz.

El Pastor de la Ciencia Cristiana puede llegar a ser su pastor, el pastor de su iglesia, el pastor de su mundo. La Iglesia de Cristo, Científico, garantiza que la parte esencial del pastor, Ciencia y Salud, estará siempre al alcance de todos. Usted puede decir que el ejemplar de Ciencia y Salud que tiene en sus manos es el texto autorizado que la Sra. Eddy deseaba que el mundo recibiera — aquel que contiene su declaración pura de la Ciencia del Cristo — porque en su portada aparecen el facsímil de la firma de la Sra. Eddy y el emblema de la Cruz y la Corona, que son marcas registradas cuya propiedad pertenece a La Junta Directiva de la Ciencia Cristiana.

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